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Influencia de los estados emocionales en la recuperación posquirúrgica

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Influencia de los estados emocionales en la recuperación posquirúrgica

La buena recuperación posquirúrgica de nuestras pacientes es fundamental porque reduce el riesgo de complicaciones, mejora su satisfacción, acorta el tiempo de hospitalización y eleva su calidad de vida.

Desde tiempos de la antigua Grecia, hemos encontrado reflexiones en torno a la influencia de los estados emocionales sobre la salud.

Sin embargo, no ha sido hasta el presente siglo cuando se ha empezado a comprobar de manera experimental.

De esta labor se encarga la Psicología de la Salud, cuyo objetivo fundamental es el reconocimiento científico de la influencia de la emoción sobre la salud. 

Recientemente, esta disciplina incorporó una nueva «especialización» que consiste en facilitar la recuperación postquirúrgica mediante técnicas psicológicas.

Junto al estado del organismo antes de la intervención y la complejidad de esta, hay un tercer factor que incide en la recuperación del paciente: su estado psicológico prequirúrgico.

¿Cuáles son los factores psicológicos que afectan la recuperación posquirúrgica?

A continuación, enumeramos tres de los más estudiados. 

1) Optimismo:

En un estudio realizado con 51 hombres que debían someterse a un By-pass coronario, Scheier, Matthews, Owens, Magovern, Lefebvre, Abbott y Carver (1989) observaron que los hombres más optimistas necesitaron menos días para ser dados de alta y para volver a sus actividades cotidianas, presentando, a la vez, mayor calidad de vida tras la operación. 

2) Expectativas:

Jamison, Parris y Maxson (1987) llevaron a cabo una investigación con 50 mujeres que debían someterse a una laparoscopia, comprobando que las que tenían mayores expectativas de dolor, malestar y debilidad, fueron las que más presentaron estos síntomas, así como tendencia a la depresión e irritabilidad. 

3) Fe:

Según un estudio de un grupo de especialistas en salud mental de Chicago, las mujeres de edad avanzada con fuerte convicción religiosa, tenían una recuperación más rápida y una menor tendencia a la depresión tras una cirugía por fractura de cadera.

Ansiedad prequirúrgica

Una de las principales conclusiones que podemos extraer de estas variables, es que todas ellas se encuentran estrechamente ligadas a la ansiedad. 

De hecho, la ansiedad prequirúrgica es el elemento clave y más estudiado como predictora de la recuperación. 

En general, se ha demostrado que la ansiedad prequirúrgica puede afectar a diferentes indicadores de recuperación como el dolor, la toma de analgésicos y sedantes, la adaptación psicológica, la duración de la estancia hospitalaria, las náuseas, las complicaciones, la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal o la presión sanguínea.

¿Cuáles son los mecanismos responsables de la influencia de la ansiedad en la recuperación posquirúrgica?

Algunas hipótesis y datos apuntan hacia la existencia de dos tipos de mecanismos: los conductuales y los fisiológicos.

Mecanismos conductuales

Muchos de los indicadores de recuperación mencionados anteriormente pueden depender, en gran medida, del comportamiento del enfermo; por ejemplo, la toma de analgésicos y sedantes, así como la duración de la estancia hospitalaria. Además, la forma en que los enfermos siguen los consejos médicos influye en cómo se recuperan.

Mecanismos fisiológicos 

Partiendo de que la ansiedad corre paralela a una activación fisiológica de los sistemas autonómico, neuroendocrino e inmunitario (Valdés y De Flores, 1985), una segunda hipótesis es que la ansiedad afecta la recuperación a través de esta activación. 

Los trabajos de Linn, Linn y Klimas (1988 a y b), entre otros, corroboran igualmente la hipótesis de mediación fisiológica, comprobando que los pacientes con más estrés prequirúrgico obtuvieron una respuesta inmunitaria inferior y presentaron más complicaciones.

Técnicas para reducir la influencia de los estados emocionales y facilitar la recuperación posquirúrgica 

Las técnicas psicológicas empleadas para reducir la influencia de las emociones sobre la salud son muy variadas y las podemos dividir en cinco grandes grupos 

Técnicas cognitivas:

Aquellas cuyo principal objetivo consiste en alejar los pensamientos negativos sobre la operación a través de métodos cognitivos; por ejemplo: 

  • Apoyo psicológico: Se basa en crear un clima de confianza para poder hablar con el paciente de forma distendida sobre sus preocupaciones acerca de la operación. 
  • Distracción cognitiva: Fue usada en el estudio de Pickett y Clum (1982) y consistió en la asociación de 10 imágenes de la operación, seguidas de 10 imágenes que dirigían la atención del paciente a una situación relajante. Resultado: reducción de la ansiedad y del dolor.
  • Recordar: Se utilizó en la investigación de Rybarczyk y Auerbach (1990) con gente mayor de 65 años y consistió en recordar acontecimientos pasados positivos; o bien, ocasiones en las que gracias a la habilidad del sujeto se había superado con éxito algún obstáculo. Ambos procedimientos resultaron efectivos. 
  • Imaginación guiada: El paciente realiza un viaje mental por todo el cuerpo hasta la herida y una vez allí se imagina el proceso normal de curación. Esta técnica, junto con la relajación, logró que los pacientes sufrieran menos ansiedad, liberaran menos cortisol y presentaron menos eritemas en la herida.
  • Hipnosis: Se utiliza sobre todo para tranquilizar al paciente antes de la operación, sugestionándolo de que será un éxito y que la recuperación será fácil y rápida. 

Técnicas conductuales:

El objetivo es la colaboración activa del paciente en su recuperación, para lo cual se brindan instrucciones comportamentales específicas.

  • Relajación: Se entrena al paciente en relajación antes de la intervención quirúrgica y se le anima a que la practique diariamente durante su convalecencia.
  • Modelamiento: Utilizada principalmente en niños, consiste en la visualización de un vídeo en el que se muestra a un menor afrontando correctamente las diferentes etapas de la hospitalización. Este método ha servido para reducir la ansiedad y las conductas problemáticas.
  • Instrucciones conductuales específicas para facilitar la recuperación: Dependen mucho del tipo de operación, pero, en general, suelen hacer referencia a cómo el paciente debe moverse después de la intervención, toser, y respirar profundamente. 

Otras técnicas disponibles son las informativas, que buscan a través de distintos medios (folletos, cassettes, vídeos o mediante la simple conversación) informar a los pacientes acerca de la operación y hospitalización, así como las intraoperatorias que se aplican mientras el paciente se encuentra totalmente anestesiado (inducir sugestiones mediante auriculares).

Con respecto a estas últimas técnicas, aunque son pocas las investigaciones realizadas y muy pronto para sugerir que se incorporen en la rutina hospitalaria, los resultados son suficientemente alentadores para proseguir con los estudios.

Fuente: 

Emoción y cirugía Jenny Moix Queraltó, Laboratorio de Conducta. Facultad de Psicología. Universidad Autónoma de Barcelona. 

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