La lipoinyección en estética

La lipoinyección en estética

El injerto de grasa autóloga es un procedimiento común, tanto en cirugía estética como reconstructiva.

Científicamente el procedimiento es conocido como lipoinyección, cuya finalidad es utilizar  la  grasa autóloga  en áreas con carencia de volumen a manera de rellenos.

Se puede aplicar en arrugas del rostro, mentón, pómulos, mamas, manos, surco nasogeniano, glúteos y labios mayores o en cualquier zona donde se tenga que mejorar algún defecto de asimetría. 

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La técnica consiste en extraer grasa mediante liposucción de zonas del cuerpo o cara -papada, cintura, caderas, abdomen, muslos- y transferirla a otras carentes o deficitarias de tejido graso.

El objetivo de la lipoinyección es brindar un mayor contraste, forma o volumen.

Con frecuencia es parte de un tratamiento mayor, como la cirugía de rejuvenecimiento del rostro o ritidectomía, para corregir depresiones cutáneas, rellenar los surcos nasogenianos o mejorar las líneas de expresión de la frente.

Como tratamiento único es igualmente útil para lograr un buen efecto de rejuvenecimiento.

Una de las modalidades más conocidas y solicitadas –al menos en América Latina- es la lipoinyección glútea o aplicación de grasa por medio de inyección en las nalgas.

Esto contribuye a moldear al cuerpo – a través de la liposucción- y la grasa extraída aporta una mayor proyección a los glúteos, consiguiendo un resultado natural, efectivo y duradero.

Cuando la paciente es muy delgada y no dispone de suficiente grasa, se puede recurrir a los implantes. 

Entre las grandes ventajas de la lipoinyección destaca que el tejido injertado proviene del mismo paciente, lo que reduce el riesgo de alergias o rechazo.

Además, el tejido graso “permanece” y su duración puede ser para toda la vida.

Frecuentemente, sucede que el tejido graso se reabsorbe en un porcentaje variable hasta en un 50% al año.

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Es una cirugía ambulatoria que utiliza anestesia local más sedación y tarda entre 1 a 3 horas aproximadamente dependiendo de la zona a trabajar. Las cicatrices son prácticamente imperceptibles.

Sin embargo, se pueden presentar malestares mínimos, hinchazón y enrojecimiento que pueden controlarse con medicación y que irán desapareciendo durante las 48 horas posteriores. Se recomienda al menos un mes de terapia post quirúrgica.

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