Prolapso de cúpula vaginal

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Entre los tipos de prolapso que existen, algunos de los cuales ya hemos visto en este blog, destaca uno que afecta la parte alta de la vagina, haciendo que pierda su soporte y caiga o sobresalga de la cavidad vaginal.

Se le denomina prolapso de cúpula vaginal o prolapso apical y es muy común en las mujeres que han tenido una histerectomía .

Prolapso de cúpula vaginal

Puede ocurrir solo o acompañado de prolapso de vejiga (cistocele), uretra (uretrocele), recto (rectocele) o intestino delgado (enterocele).

Es causado por la edad, la paridad, la posmenopausia, la debilidad del tejido conectivo y las enfermedades que aumentan la presión intraabdominal, como el estreñimiento crónico o el tabaquismo.

Sus principales síntomas son pesadez pélvica, dolor de espalda, incontinencia, sangrado vaginal y dolor durante el coito.

Este proceso empeora progresivamente la calidad de vida de las mujeres, sobre todo las de mayor edad, que acaban disminuyendo su movilidad.

El prolapso de cúpula vaginal normalmente se repara a través de la vagina o por medio de una incisión abdominal y puede implicar el uso de tejidos propios o de material artificial.

Durante la cirugía, la parte alta de la vagina se conecta a la pared de la parte baja del abdomen, a la columna vertebral en la parte baja (lumbar) de la espalda o a los ligamentos de la pelvis.

El procedimiento se realiza con anestesia general y puede incluir la reparación de prolapsos de otros órganos pélvicos.

Las complicaciones son poco comunes, pero abarcan infección, sangrado, formación de coágulos de sangre, daño a nervios, músculos o estructuras pélvicas cercanas y una eventual reincidencia del prolapso.

Tras la cirugía, es probable que la paciente deba permanecer uno o dos días en el hospital. Todas sus actividades cotidianas, incluyendo las relaciones sexuales, las podrá retomar gradualmente en el transcurso de las seis semanas posteriores.

Como en los demás prolapsos, el postoperatorio contempla dejar de fumar, bajar de peso, fortalecer los músculos del torso y del suelo pélvico (ejercicios de Kegel) y evitar levantar objetos pesados.

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